
Según datos manejados en la Junta de Vigilancia del río Ñuble, en un año normal en el río escurren 3.400.000 metros cúbicos, de los cuales en la temporada de riego (Septiembre-Marzo) sólo se aprovecha alrededor del 42% del volumen de agua disponible anual, ya que el otro porcentaje se produce fuera del período de riego, entre otoño e invierno, razón que hace cada vez más imperioso contar con una obra reguladora que permita almacenar los excedentes producidos, para ser posteriormente distribuidos en los meses que se requiera.
La Presidenta de la Junta de Vigilancia, Margarita Letelier, sobre este tema ha dicho: “Un embalse en el río Ñuble evitaría que futuros periodos críticos, como los que hoy se viven, afecten una las actividades más importantes desarrolladas en esta zona como es la producción agrícola. Además permitiría aumentar la superficie cultivable, tener una mayor seguridad de riego, y un sinnúmero de posibilidades a los usuarios de este preciado insumo, que es el agua”
Considerando la cantidad de beneficios que significaría una obra reguladora, los productores agrícolas creen que hay más razón aún para que el Gobierno priorice definitivamente el “Embalse Punilla” en el río Ñuble, ya que de nuevo se encuentra estancado producto del Estudio de Impacto Ambiental.
La Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) ha solicitado una vez más la ampliación del plazo para responder las impugnaciones que se le hizo. Como se ha informado la resolución Nº 378 de la COREMA tiene fecha del 28 de Noviembre de 2008 y amplía el plazo hasta el 25 de Junio de 2009 para responder a las observaciones medioambientales del proyecto denominado “Embalse Punilla”.
Junta de Vigilancia del Río Ñuble